Mi meta es compartir lo que sé, todo lo que me he formado hasta el momento: ese es siempre mi sueño por cumplir
David Abraham
Hablar de David Abraham es hablar de estilo, técnica, pasión y legancia. En pocos años, ha pasado de ser una estrella emergente a convertirse en toda una estrella de fama internacional en la Danza Oriental gracias a su estilo y al sello único que imprime en su danza. David se ha convertido en el primer maestro en participar en el programa Learn From The Masters en nuestro portal y estamos felices de poder traeros esta entrevista, en la que estamos seguros podréis conocer un poco más sobre él.
Buenos días, David! Bienvenido a Orientalísimo Academy. Antes que nada, gracias por formar parte de este proyecto que iniciamos tan recientemente y por el apoyo a nuestra plataforma. 

Es un verdadero placer para nosotros que seas nuestro primer maestro invitado y un honor que seas algo así como el padrino de esta sección que esperamos sea muy exitosa. 

Desde Orientalísmo Academy, pensamos que no sólo es importante la técnica o el trabajo teórico, el hecho de escuchar historias como la tuya, persiguiendo un sueño desde pequeño para dedicarte a tu pasión, pueden ser muy útiles para aquellas bailarinas (o bailarines) que desean desde lo más profundo iniciar ese camino.
Tú te iniciaste en la danza oriental con tan solo 8 años, y fue a los 16 cuando decidiste dar el paso (un paso de 2000km de distancia) para viajar a Buenos Aires y comenzar tu verdadera formación… ¿Cómo llegas hasta esta danza a tan corta edad?
Efectivamente, comencé a aprender Danza Árabe a las 8 y el gran salto formativo, como dice la pregunta, fue a los 16 años. A la edad de 12 años me vió Amir Thaleb en un seminario y, de entre todas las personas que estaban, decidió darme una beca a mí para poder estudiar gratuitamente en su escuela. 

En ese momento yo no tenía la capacidad económica ni mental, imagínate, a los 12 años viajar a la capital de mi país (Argentina) era muy complicado, así que dejamos la oportunidad ahí. Creíamos que iba a pasar pero, después me encontré con Amir Thaleb a mis 16 años. Renovó la beca y me dijo que seguía disponible su oferta, que podía ir a estudiar a su escuela. Allí fue cuando  decidimos, junto a mi familia, que tenía que comenzar a estudiar en Buenas Aires. 

Llego a la danza a la corta edad de 8 años porque todo comenzó como un juego. Todo eso empezó junto a mi madre, que era muy fanática, de hecho éramos muy fanáticos, de El Clon y de las novelas orientales y de todo lo que que tiene que ver con el mundo árabe, más allá de que lo llevamos un poquito en la sangre. Comenzó como un juego, mi mamá empezó a dar clases y empecé a aprender con ella. Así comenzó todo, a súper temprana edad ya que comencé también en una academia, a la misma vez, de danzas clásicas, españolas, jazz… Después ya decidí que tenía que seguir solamente con la Danza Árabe Árabe.
Por otro lado… ¿cómo decides dar ese paso y formarte de forma profesional? ¿Cómo es el apoyo que recibes para iniciar tu carrera? Cuéntanos un poco sobre este proceso.
Decido formarme como profesional porque en ese momento era como muy importante. Ahora lo sigue siendo, pero en ese momento era mucho más fuerte poder capacitarte en Buenos Aires y recibir el entrenamiento y la formación de grandes maestros como son Amir Thaleb, Yousef Constantino, Jonathan Palermo, Yael Torchinsky... Son maestros muy importantes. 

Ellos estaban todos en una misma Academia, y vos recibías la información y formación de ellos. Entonces en ese momento yo decidí que podía ser algo bueno para mi, que podía avanzar, que podía no solamente quedarme en mi ciudad tomando clase sino que podía llegar a dedicarme a ello, que ese era mi pensamiento en el inicio, que podía llegar a trabajar y demás, así que decidí que necesitaba formarme y más si me daban una oportunidad de una beca gratuita, que era un momento para no desaprovechar.
Sabemos que el hecho de que seas hombre afectó a tus inicios como bailarín ¿Cómo fue esa situación? ¿Crees que eso ha cambiado? ¿Afecta de alguna forma a tu carrera que seas un chico? ¿Cómo ves la situación de los bailarines masculinos hoy en día en el Bellydance?
Imagínate, estamos hablando de una situación de hace 19 años, era otro momento cultural y demás, donde el hombre estaba más abocado a hacer su deporte o su actividad más “masculina”. A los 8 años, cuando empecé, solamente el hecho de bailar ya era un montón, es decir, surgieron situaciones en la escuela o cosas así… 

Pero bueno, era cosas del momento, yo entendía que estaba haciendo cosas que no debía hacer. De cualquier manera, obviamente, lo seguí haciendo, no paré. Sí fue complicado en un principio hasta que después, más de grande, empecé a entender y a crecer. Pronto la cultura empezó a cambiar un montón, empezó a avanzar todo en general, y no veo más este tipo de problemas que había en un principio. 

Y… ¿Afecta que sea un chico? Actualmente no, no lo veo, es tanto el Bellydance masculino en el mundo que yo ya no siento que haya distinción en el género, es como que yo ya no lo siento presente. Ser o no ser hombre ya no siento que sea una condición que no me permita hacer algo como puede ser bailar. En cuanto a la situación de los bailarines masculinos de Belly en Argentina me pone recontento. Cada vez somos más, hay un montón de bailarines que van apareciendo, chicos jóvenes, adolescentes que comienzan a bailar y eso de verdad es hermoso, a mí me encanta. Me ha tocado viajar a eventos donde había nenes de 6 o 7 años en los talleres, y la verdad que es realmente emocionante, así que eso me pone muy muy feliz
Durante nuestra formación, siempre hay maestros que por su estilo, por nuestra situación vital, o simplemente por los años que pasamos junto a ellos, dejan huella… ¿Cuáles han sido tus referentes en este aspecto? (independientemente de si son maestros de formación regular o maestros de talleres intensivos)
Dejó huellas en mi formación muchísima gente pero en especial fueron los maestros que me enseñaron, obviamente. Fueron Amir Thaleb, Jonhatan Palermo, Yaël, Saida, Dariya Mitskvevitch. Pero maestras que dejaron fuerte, fuerte, un huella fueron, seguramente, Saida y Dariya Mitskevitch. Fueron dos iconos para mi que dejaron una huella marcada totalmente en mi estilo para definirlo y entenderlo, no porque mi fin sea bailar como ellas, que es casi imposible. Sino, porque tomar cosas de ellas y aprender de su mano fue algo que me ayudó a avanzar completamente en la danza. Así que si tengo dos referentes son ellas dos, y siempre lo digo por que son inigualables y jamás voy a superar su talento y su danza.
¿Te has formado en otras disciplinas a parte del Bellydance?
Me he formado, sí, en otras danzas. Cuando comencé a bailar de chico pude hacer danza clásica, española, jazz, contemporáneo y gimnasia rítmica. Un poco más grande, continuando con la danza árabe que es lo que me llenaba y me llena, también hice clases de contemporáneo, ritmos latinos y demás. Pero en fin, lo que mayormente está en mi grilla horaria es la danza oriental, que la practico, prácticamente, todos los días.
Has conseguido crear un estilo único… Tu danza tiene un sello muy personal y eso consigue cautivar al espectador. Independientemente del talento innato… ¿Cuáles creen que han sido los pilares que te han llevado a desarrollar este estilo? ¿Cuál es la clave para escucharte como bailarín y conseguir entender tu esencia?
Hablando del estilo propio, es en general algo que la gente me lo ha marcado y me ha hecho saber, pero siento que es un camino que no va a terminar nunca porque mi estilo va a ir cambiando todo el tiempo. Dependiendo de la influencia que yo tenga en ese momento va a ir fluyendo porque es como me pasa siempre. Lograr un estilo, que no sé si decir único, pero si más personal, que es como lo siento, fue practicando mucho, entrenando mucho y también tomando mucho de los maestros que me iban enseñando sin quedarme con una única enseñanza. Lo que pasa mayormente, cuando tenés un profesor, es que te suele quedar esa información y posiblemente tengas muchos gestos, muchas cosas de tu profesor porque es quién te enseñó y quien te dio las herramientas. Entonces, mi formación fue un poco más amplia porque no me quedé solamente con un profesor, fueron muchos a la misma vez y eso creó un mix en mi cuerpo que después pude entender y apropiar. Me di cuenta entonces de que tenía algo particular que no me hacía bailar como 10 personas más, y eso me dio la clave para tener algo más personal en cuanto a la danza. 

Así que mis recomendaciones a este respecto son siempre poder entrenar con muchos maestros, tener el beneficio de que de que te enseñen y que te den su información y su entrenamiento. No te quedes solamente con uno, por que siempre vas a terminar, de cualquier manera, copiando algo y siendo una copia. Siempre, lo máximo que puedas tomar clases con todos los maestros que estén a tu alcance, esa va a ser como la clave para poder trabajar y así darte cuenta de que tenés un estilo.
Siguiendo esta línea… nos encantaría saber un poco más de rutina como bailarín. ¿Qué crees indispensable para llegar a un nivel profesional y cuáles son tus pautas de entrenamiento y lifestyle a nivel general? (entrenamiento, vida sana, meditación, mucho trabajo técnico… por ejemplo)
Obviamente, sabiendo que para llegar, para tener un buen entrenamiento, siempre les digo a mis alumnas que bailar todos los días te hace mucho mejor. Yo lo hablo con ellas, me doy cuenta cuando no avanzan: cuando solamente bailan la hora de clase y listo, y durante la semana no vuelven a tocar un CD, una canción o el caderín… Es eso, yo practico todos los días. Esa es una rutina que tengo. A veces no me da el cuerpo, porque estoy cansado o demás, pero si puedo bailar todos los días, lo hago porque es algo que necesito. Obviamente improvisando, preparando, y es que de la improvisación siempre llegan las coreografías y demás. 

A mi me parece que también el entrenamiento, en cuanto a físico, y estar en buen estado anímico también te ayuda un montón para poder mantener tu rutina. Eso es lo que más se necesita. Mucho trabajo técnico en cuanto a la danza clásica, si se puede. Y también todo tipo de entrenamiento físico. Lo que más me hace bien a mi es poder levantarme todos los días y bailar media hora o una hora, para darle entrenamiento al cuerpo y que no pierda la memoria.
Aunque solo vemos la punta del iceberg… en los últimos años tu carrera como maestro internacional ha ido en ascenso total ¿Cómo vives tú esa situación?
La situación de mi carrera actualmente la vivo muy bien. Estoy muy contento de cómo me ha retribuido porque la verdad es que he entrenado un montón, desde muy chico que bailo. Obviamente, jamás imaginé que iba a llegar a un ascenso internacional así, como fue en los últimos años. Pero estoy seguro que es algo que busqué con el esfuerzo de tantos años entrenando, trabajando, bailando sin parar y dándolo todo en cada clase. 

También, obviamente, esto forma parte de la gente que me conoce. Mucha gente me conoció en los eventos y me invitó luego a los suyos. Es algo que me lo he buscado de a poco y que al final tuvo sus frutos. Estoy muy muy feliz de trabajar tanto en Argentina como afuera, es una oportunidad de conocer a personas, compartir conocimientos, acercarme un poco mi estilo a otras culturas… así que, la verdad, es que estoy completamente feliz y súper orgulloso.
Habiendo trabajado en tantísimos lugares diferentes (Diferentes países de Latino América, Estados Unidos, Europa, Asia…) y habiendo llevado tu danza tan lejos… ¿Sabrías decirnos algún momento de tu trayectoria que recuerdes con especial cariño? ¿Porqué?
Recuerdo mucho este momento: Fue en Singapur, que se organizaba una gala benéfica. Yo no sabía de esto, sabía que tenía que ir a enseñar talleres y demás, porque se organizaban los talleres en simultáneo y era la misma organización, pero también había un show de beneficencia para una clínica. Entonces yo me entero cuando estoy allá. La gala se retransmite en vivo y era todo una movida muy grande porque se recaudaba muchísimo dinero para la gente. La verdad es que ese fue uno de los momentos más emocionantes que tuve. Como hasta bailando sentí que estaba haciendo una buena obra, así que es un momento que voy a guardar siempre.
Y por otro lado… ¿Qué sueños profesionales te quedan todavía por cumplir?
Siento que cada viaje que tenga, cada oportunidad que tenga de viajar y mostrar mi trabajo siempre va a ser como un sueño cumplido. Así que siempre siempre pienso en eso. Cada vez que viaje y tenga esta oportunidad, será un sueño que estoy cumpliendo y eso es como mi meta, compartir lo que sé, lo que me he formado hasta el momento, ese es siempre mi sueño por cumplir.
¿Cómo ves el Bellydance a nivel global? ¿Crees que la danza se encuentra, a pesar de todo, en un buen momento?
Veo el Bellydance a nivel global muy bien. Conozco a mucha gente, y la verdad es que me encanta y lo veo muy bien. Por otro lado, la danza no sé si se encuentra en el mejor momento de todos. Este año fue demasiado fatal para nuestro arte, por todo lo que está pasando con el Covid, y más en Argentina. Bueno, en realidad es algo que está sucediendo en todo el mundo. Sé de muchas chicas que están teniendo que cerrar escuelas. La verdad es que es un momento fatal y trágico para la danza árabe, por lo que está pasando. Pero siempre, luchadores, podemos reconstruirnos: de algo que se destruye, se construye. Por otro lado, también surge algo nuevo, toda la aparición de las clases online, que a mi en lo personal, me ayudó a poder seguir estar en contacto con mi gente, a conocer chicas nuevas que se fueron sumándose a las clases. Es como te digo, de algo que se destruyó podemos construir algo nuevo.
¿Cómo te ha afectado esta situación que estamos viviendo? ¿Qué opinas del movimiento de enseñanza Online y todas estas opciones que se están desarrollando?
La enseñanza online fue una nueva puerta que se abrió para muchas personas. Particularmente para mi, siento que fue algo muy bueno, es algo que me pudo acercar, como dije antes, es algo que me hizo acercarme a gente que me buscó durante mucho tiempo para tomar clases. Eso me hace muy feliz, poder seguir trabajando y moviéndome. Yo me preparo para las clases, preparo las coreografías. Entonces estoy en constante movimiento. Eso generó algo en mi para poder seguir, ya que mi trabajo más fuerte es el de poder viajar. Al no tener eso, toda mi fuerza y mis ganas están puestas ahí, en las clases Online. Siento que llegó para quedarse y que es algo muy bueno .
Por último… ¿Qué consejo le das a cualquier bailarina o bailarín que quiera iniciarse en una carrera profesional?
Mi consejo siempre es, desde mi humilde posición, que cualquier bailarín o bailarina que quiera iniciar una carrera profesional, tiene que ser consciente en todo momento del esfuerzo que va a conllevar. No es algo que seguramente dé frutos al instante. Es algo de un trabajo arduo, que tenés que dar y hacer. Se trata de tomar muchas clases, seminarios, workshops, formarse lo más, es muy importante, y no quedarte con lo primero que te hayan enseñado. Es formarte al 100% y obviamente siempre tratar de tener los pies en la tierra y ser consciente de hasta dónde llegaste, por qué medio y quiénes fueron los que te ayudaron a estar donde estas, para no olvidarte de nadie nunca. 

Siempre les digo a mis alumnas que si quieren mejorar, llegar a algo o marcar más su sello siempre es entrenando al mil y dando lo máximo de cada una.
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